Hasta el Último Hombre es una película de contenido
bastante sensible, que nos muestra cómo se vivió el enfrentamiento entre
Estados Unidos y Japón durante la Segunda Guerra Mundial.
Esta película revela que,
durante la batalla, no existió el mínimo de respeto por los Convenios y
Tratados de DIH, pues, en efecto, no se dio cumplimiento a ninguno de los
Principios y Reglas establecidas por el Derecho Internacional Humanitario.
Podemos ver que, de manera
atroz, ambas tropas se bombardeaban y disparaban mutuamente, sin medir el grado
del ataque, (principio de proporcionalidad) utilizando bombas, bazucas y lanza
llamas: armas letales y totalmente desproporcionales que causaban pérdidas y
daños innecesarios;
No existía una diferencia
entre aquellos que están puestos fuera de combate y aquellos que no participan
directamente en las hostilidades (P. Distinción), esto debido a que, ambas
tropas disparaban al equipo contrario sin importar el personal médico y
sanitario;
Se vulneró el principio de
protección, toda vez que, el Ejército de Japón arremetía contra EE.UU de manera
salvaje y abyecta, sin distinguir entre aquellos que no participaban en la
Guerra y aquellos que estaban enfermos y heridos, que no merecían ser objeto de
combate.
La realidad es que en la
mayoría de casos de guerras, se ven vulnerados estos principios y reglas
establecidos en Convenios, Protocolos y Tratados. Para ello el DIH tiene su
función sancionatoria, que se encarga de reprender los comportamientos
inhumanos de las partes en los conflictos armados internacionales y no
internacionales.
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