“Oh alma mía, no aspires al alma inmortal.
Pero agota el
campo de lo posible”
George
Orwell plantea en 1984 el doblepiensa, este modo de pensar en que
los miembros de Oceanía, en especial los del partido interno y externo, podían
creer en dos verdades, al tiempo, aunque éstas fueran totalmente
contradictorias, así teníamos los ejemplos de los ministerios, en los que
estaba el Ministerio del Amor, que se encargaba básicamente de torturar, el Ministerio
de la Abundancia, que propagaba el hambre y la escases, el Ministerio de la Paz
que se encargaba de la guerra y por último el Ministerio de la Verdad, que se
encargaba de llenar a Oceanía de mentiras, que luego se volvían verdad gracias
a la constante modificación del pasado. Así como en esta obra de ficción –que
no parece tan ficción en la actualidad, encontramos en la realidad el doblepiensa, claro está, no empleado de
una manera tan despampanante pero si muy sutil, de modo que alguien con una inteligencia
meridiana puede darse cuenta de estas pequeñas “contradicciones” y así nos
encontramos con entidades como El Ministerio de Defensa de los Estados Unidos que se encarga de bombardear países, encontramos
que se habla de guerra como un sinónimo de democracia y que plantar una
embajada es la mejor manera de terminar un conflicto más antiguo que muchos
países. Por lo tanto en este artículo se pretende mostrar, como un homenaje al
poder de Estados Unidos una democracia del siglo XXI, la democracia más gringa.
B.Y.O.B
(Bring Your Own Bombs)[1]
Para
lograr una democracia mucho más participativa es algo muy simple: traer tus
propias bombas. Atrás han quedado los tiempos en los que se usaba la palabra demos como pueblo y cracia como gobierno, lo de hoy, es decir, la democracia americana,
son las bombas. Conceptos como gobierno del pueblo o gobierno de mayorías o los
que van más allá y la asocian con participación, pluralidad y derechos están
obsoletos, lo de hoy es la Bombacracia.
Lo
primero que hay que dejar claro es que tal derecho internacional no existe, los
límites impuestos por el mismo son obsoletos y la bombacracia prima sobre todos
los Estados, ideas cuajadas por las mentes más brillantes como los principios
de autodeterminación, no intervención, honor, desarrollo, igualdad y
conservación no son más que simples vetustos de tiempos peores, ahora lo que
necesitamos es llevar democracia a todos los pueblos, por lo tanto la
intervención militar usando la excusa de crisis humanitaria es la nueva regla
general, la excepción es el no uso de la fuerza. Así como Drácula acababa con
la sangre de sus víctimas para que luego éstas se convirtieran en vampiros, así
la nueva bombacracia debe acabar con el petróleo para convertir a los pueblos
en los nuevos capitalistas. Un ejemplo de esto lo tenemos en nuestro vecino,
Siria[2],
un país pequeño, con gente falta de verdadera democracia, o en nuestro idioma
de erres, true democracy, que fue
bombardeado, específicamente en Damasco el día 13 de abril por nuestro arsenal
de democracia estadunidense en cabeza del siempre carismático y siempre amado
jefe Donald “Gran Hermano” Trump, pese a que iba en contra de las reglas de
derecho internacional público[3],
reglas éstas, que como queda claro en las líneas anteriores pretendemos derogar
por medio de una costumbre unilateral, que será apoyada, como siempre, por los
países periféricos o también llamados del
sur que pretenden ser como nosotros y que nos apoyan en todos nuestros
actos en pro de la bombacracia.
EMBAJADA FOR YOU.
Los
conflictos entre pueblos nos importan poco, los únicos conflictos importantes
son los que buscan democratizar el
mundo, por lo tanto conflictos sin importancia por territorios ancestrales, por
religión o creencias es necesarios acabarlos de tajo, y no dando soluciones
anticuadas como la discusión con las partes integrantes del conflicto o por
organismos internacionales, lo ideal aquí es ser nosotros los jueces, por lo
tanto para acabar con conflicto tan extenso en el tiempo como el de Palestina e
Israel[4] la
mejor opción es simplemente poner nuestra embajada en Israel, así reconocemos a
quién le pertenece este territorio y nuestros lacayos también harán lo mismo,
al final opiniones de pequeñas poblaciones no son tan importantes, la
bombacracia se basa en la unilateralidad de las decisiones y en el irrespeto de
las normas establecidas por el antiguo
régimen.
En
conclusión, para la democracia definitiva (bombacracia) se necesitan varias
cosas: irrespeto
por el Derecho Internacional Público, actos
unilaterales y bombas,
muchas bombas.
Es así como se crea una verdadera nueva democracia americana.
Escrito por Andrés Coronel Jaramillo y Mercedes Barrios Guzmán.
Escrito por Andrés Coronel Jaramillo y Mercedes Barrios Guzmán.
[2] No tomamos ninguna posición frente
al gobierno sirio, si es o no una dictadura, si hay o no democracia no es
objeto de este artículo.
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